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3 golpes maestros para ganar el combate a tu cuñado el Fantasma de Wall Street

Hoy en día circulan en tertulias, charlas informales, oficinas y cafés, multitud de prejuicios infudados acerca del trading. Si bien es cierto que el sector se está abriendo progesivamente al gran público, debido en buena medida a las plataformas de trading, academias online, sistemas automáticos y diferentes servicios asociados que proliferan con fuerza en la red de redes; esto no es óbice para que cierto clima de desinformación siga estando presente de forma general en blogs e incluso artículos de prensa, y expresado, de forma particular, en los discursos delirantes de nuestro cuñado el especialista en Bolsa por la Universidad de sus Santas Gónadas. Hoy comparto con vosotros tres contestaciones que seguro chaparán la boca al sabelotodo de vuestro cuñado el Fantasma de Wall Street.

1. «No me gustan los juegos de azar. Con todos mi respetos, Jorge, lo que tú haces me parece una forma sofisticada de jugar a la ruleta»

Respuesta: Querido, Paco, yo también aborrezco los juegos de azar. De hecho al único entretenimiento de ese tipo al que jugaría contigo sería a la ruleta rusa, y sólo asegurándome de trucar la moneda para que en el sorteo inicial te tocase a ti encañonarte primero. Cuñado, cuñado… la diferencia entre un trader profesional y un tragaldabas cualquiera es que el trader se ciñe a un estudio de mercado, a un análisis, a una estrategia diseñada previamente y, sobre todo, a una gestión de riesgo. El trader trata de minimizar el riesgo en cada operación que pone en liza, arriesgando lo mínimo y proyectando un horizonte de ganancias lo mayor posible. Esta postura de gestión responsable es lo que diferencia al inversor del ludópata, al cual, dicho sea de paso, darle acceso a Forex sería como darle una escopeta cargada a un mono. En definitiva, cuñado, un mal negocio. Parece que tu cuñado el sabelotodo encaja el golpe con gallardía y enseguida se viene arriba cambiando de táctica: definiéndose esta vez como el más fervoroso creyente del mundo de la Bolsa. Así son los cuñados, no les importa caer en incoherencias de discurso con tal de mostrarte en todo momento que ellos están muy al tanto del asunto.

2. «Jorge, quizás te he prejuzgado. De todos modos, mi hermana es una persona inteligente, no podía estar equivocada contigo, ¿no? Ja, ja. Seguro que te estás haciendo de oro. Que conste que me está empezando a interesar, eh.»

Respuesta: Ay! La riqueza es un término tan relativo, cuñado… Lo importante es tenerse los unos a los otros, ¿no crees? ¿Más vino? Te voy a contar la verdad acerca del trading. Existe una norma no escrita llamada la Ley 90-90-90. Esto quiere decir que el 90% de los recién llegados al mundo del trading pierden el 90% de su capital en menos de 90 días. Lo interesante del trading para un usuario estándar no iniciado, es plantearse un horizonte de crecimiento que le suponga una fuente de ingresos suplementaria, un push, una ayuda. Este sería el primer estadio, a partir de ahí ya depende del empeño de cada cual y con cuánta verdadera y genuína pasión desea dedicarse profesionalmente a ello… Así que no, esto no es jauja, cuñado… No pongas esa cara, hombre… ¿un brindis por la automejora y estudio constante? El gancho de realidad directo al mentón de nuestro cuñado parece que hace mella y lo hace tambalearse. Pero su entusiasmo y sus ganas de conservar su condición de «enterado» son inquebrantables.

3. «Vale que no todo sea de color de rosa, pero me he estado informando y la verdadera virtud de tu sector es el tiempo libre del que dispones. Eres un maldito privilegiado, cuñado. No te culpo, pero entiende que desde mi óptica de tipo que conoce verdaderamente lo que es el trabajo duro, me parezca que tu trabajo… de trabajo, tiene poco… Ja, ja!»

Respuesta: Cuñado, no conozco a ni un solo trader de éxito que no haya trabajado duro para estar donde está. Y al margen de ello, no te equivocas cuando dices que el trading puede aportar mucha libertad y disponibilidad horaria, pero tiene igualmente su reverso oscuro. Piénsalo. Los mercados están abiertos las 24 horas del día, 5 días a la semana. Si tu ambición te juega una mala pasada, puedes convertirte perfectamente en un esclavo. La clave está precisamente en eso, en manejar tu ambición… y la mía, ahora mismo, ¡me dice que nos sirvamos unos chupitos de licorcafé! ¡Salud y buen combate!El cuñado acepta con deportividad la derrota y brinda conciliador. Al fin y al cabo, sabe que aunque el combate haya terminado, la guerra no… pronto se le ocurrirán nuevas formas de tratar de convencerte de que él sabe y tú… pues no.

Jorge Bull

Más de 10 años de experiencia en los mercados como operador en mesa de tesorería para diferentes entidades financieras, gestores de Patrimonios y Banca privada, Family Office y actualmente desarrollando sistemas automáticos de Trading.